El humo de una fábrica cercana, el horizonte gris rojizo y la perdida mirada de Nel hacían que nuestro paseo por la zona baja de la ciudad fuera más doloroso de lo que podría ser ver un panorama así. Nel, aquel hombre inestable y mudo de palabras, no pasaba hoy su mejor día. Arrastraba su sombra compadeciendo al viento, miraba hacia sus pies evadiendo al miedo… Esquivando la mirada de la suerte. Estaba negado a todo. Estaba negado a vivir y seguir siendo. Negado a ver un día más de dañino sol. Y negado a volver a llamar a la puerta de Soledad.
La noche amenazaba y él arrastraba en sus pantalones toda arena y todo grava. Su camiseta de cuadros grises, desprendía colores a su paso. Su largo pelo iba cayéndose conforme avanzaba; al igual que todo lo que sentía: era todo sentimiento.
Despojó de su ser la amargura primero, tirándola por una alcantarilla recién puesta. Un metro más adelante, se arrancó la ira que tantos problemas le había producido con su consciencia, también perdida ya en el camino. Cortó el odio del amor y ambos cayeron sobre el suelo arrastrados por el agua. Sobre el viento se podía respirar la falsa amistad que le habían concedido. Su cuerpo quedó descubierto y ando desnudo todo lo que pudo, siempre avanzado hacia lo que parecía un camino cada vez más estrecho hasta el sol. La brisa arrastró hasta mis pies su soledad, y pude respirar por mi nariz su sentimiento de culpabilidad. Su pelo acabó desprendiéndose por completo de su ser, como la tristeza y la alegría, las sonrisas y sus recuerdos. Ahora era más nada que antes; pero era por ello por lo que se sentía mejor, hasta que incluso este sentimiento expiró.
Se arrodilló ante el suelo, y ante un sol color fuego, gritó y lloró hasta que este desapareció. Fue entonces cuando Nel quedó mudo, se hizo la noche, desapareció todo dolor y con ello, su vida...
.Bienvenidos!
AUnSiENTE.
>> sábado 21 de noviembre de 2009
Báh.
>> lunes 2 de noviembre de 2009
Mi vida ha sido la misma desde entonces, mis días a base de napolitanas caducadas, litronas a medias y cigarrillos – y en su defecto colillas.
Y un día, así de buenas a primeras, un día cualquiera, amanezco con una presencia a mi lado… Me desperezo en lo que parece ser un día más y me asombro al ver como… como me chupa la cara. Rompo a llorar.
- ¡¡Buuuuuuuuuuuuuuuull!! – digo mientras me tiro al suelo con él - ¡Eres un cabrón! ¡Pero no de los malos, de los que hacen sonreír! ¡Joder, Bull! ¡Jodeeeeeeer! – digo a grito limpio.
Sonrío, lloro, sonrío, lloro, sonrío. Afloran emociones, sentimientos, recuerdos amontonados, ganas de revivirlos. Sonrío a más no poder.
Y sigo sonriendo cuando noto la presencia de alguien sonriente tapándome el sol. Es ella, Ataraxia... Es ella quien me ha llevado a vivir lejos de la calle siguiendo en la misma.
Y es así como Ataraxia barrió mis miserias y las dejó caer por un puente a la autopista; me hizo creer en algo que para mí no existía; expandió mi sonrisa más allá de nuestras horas juntas; es así como le pegó patadas al tiempo; como me eclipsó; acortó mis noches, alegró mi vida, arruinó mi tabaco y no me importó, me ayudo a seguir, me evadió, me ayudó a salir; es así como me hizo tantísimo bien. Es así como Ataraxia me dejó una vez más sin palabras.
Y es así como Ataraxia me trajo LA FELICIDAD "de mano de Bull".
Mátame.
Basado en hechos reales.
>> sábado 24 de octubre de 2009
Noto el contraste - entre la luz de la luna, el sol y mi cigarro al consumirse – con la oscuridad que me produce cerrar los ojos. Siento el leve sonido de dos respiraciones; una tumbada sobre una piedra, otra chapoteando en el agua. Suspiro, sonrío, inspiro, la miro. Pienso en las cosas que me hacen sonreír. Fumo. Miro a la nada. La nada que antes fue agua llena de vida hoy sólo son cuatro juncos mal puestos entre un pequeño arroyo tintando de un triste color marrón. Todo cambia… a peor. Nosotros envejecemos, nos hacemos feos; la naturaleza también. Nosotros acabamos muriendo; ella también. Y la única diferencia entre la naturaleza y nosotros es que somos las personas quienes hacemos que todo muera y es la vida la que nos hace vivir, de una forma u otra. Y es la naturaleza, y eres tú - y sabes que me refiero a ti - la vida que me hace vivir a mí.
Y llego a casa y con lo único que me encuentro es que me he deshecho de un recuerdo que no quería perder en lugar de ser al contrario...
>> viernes 16 de octubre de 2009
15 de Octubre, por Pablo.
